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Poker shorthanded limit - Póquer con límite en mesa corta
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Adoro los bad beats

No estoy loco: en short-handed fixed-limit adoro los bad beats

Sí, os lo aseguro. En Texas Hold’em short-handed fixed-limit, adoro los bad beats. Y ya me conocéis: no soy un loco masoquista.

¿Cuántas veces hemos leído posts de jugadores de Texas Hold’em fixed-limit en los que se lamentan de que los bad beats han sido la causa principal de terribles malas rachas, de pérdidas inmensas o del agotamiento de su bankroll? Los foros y los blogs tienen muchos comentarios de este tipo. Yo, personalmente, ya no me ando con rodeos: estoy convencido de que este planteamiento es un error grave y una forma de evitar reconocer otro tipo de carencias o problemas. Los bad beats nos afectan a todos ya que son parte del juego. La mala suerte estadística es, a la larga, igual para todos los jugadores de Texas Hold’em fixed-limit. Cualquier buen jugador de póquer debería saber y estar preparado para soportar los efectos de la varianza y de la ley de probabilidad.

Voy a tratar de explicaros por qué “adoro” los bad beats en fixed-limit. Recalco que hablo del fixed-limit y no del no-limit; en esta última variante del póquer, los bad beats pueden tener consecuencias diferentes y, desde luego, mucho más penosas.

Todos sabemos que en el Texas Hold’em fixed-limit, la probabilidad es una de las claves principales. De hecho, nuestras acciones en la mesa de juego dependen, en gran medida, de indicadores primarios como los outs, las odds y los porcentajes de éxito; y también de otros más avanzados o especializados, como el pre-flop raise%, el saw-flop%, los factores de agresividad pre y post-flop o el porcentaje de robos o defensas de ciegas, entre otros muchos.

Para jugar bien al póquer, independientemente de que ganemos o perdamos una mano, siempre debemos intentar realizar acciones con expectativa positiva, es decir, tomar decisiones en que la relación entre la probabilidad y la inversión sea favorable. Si alguien busca una escalera cerrada (4 outs) sin tener las odds del bote adecuadas, aunque gane una mano, en la práctica totalidad de las ocasiones habrá jugado mal. ¿Por qué? Porque en la mayoría de las ocasiones perderá el dinero invertido, dando una importante ventaja a sus rivales.

Por eso, en mi caso, si sufro un bad beat increíble (o incluso varios seguidos) en una sesión de juego online de Texas Hold’em short-handed fixed-limit, no os puedo decir que me alegre mucho en ese mismo momento… No soy de piedra. Me caliento bastante e incluso puedo llegar a dar algún golpe en la mesa o a soltar algún improperio. En estas ocasiones, intento mantener la disciplina y actuar de la misma forma. Primero, analizo la mano para ver si he jugado de forma coherente. Si no he jugado bien, estudio el porqué y trato de corregir el error; si he jugado bien, pienso: “Bueno, ya he cumplido con la ley de la probabilidad; ahora a sacar partido de este jugador”. Entonces, marco al buscón de cartas milagrosas y me alegro muchísimo de que esté en mi mesa. Y antes de centrarme en el juego, refresco en mi memoria una máxima que se cumple siempre: “A la larga, tanto él como todos sus compañeros del club “Lotopoker” me regalarán muchas manos y mucho dinero“.

Por eso, adoro los bad beats y cuando entro en una sala, antes de ir a una mesa aleatoria, busco a los jugadores del club Lotopoker. Y al sentarme junto a ellos, hago que mi avatar dibuje su mejor sonrisa…

 



 

Para mí el póquer es un deporte y un entretenimiento. Si crees que puede convertirse en una enfermedad, por favor, ¡huye!
¡No a la ludopatía!

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