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Poker shorthanded limit - Póquer con límite en mesa corta
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El juego de los camaleones

¿Ganar manos o ganar dólares? He aquí el dilema, el ser o no ser del short-handed y del poker, en general.
Está claro que no es lo mismo jugar en mesas short, limit, de $0.25-0.50 (o menores), que en mesas de $2-4 (o mayores).
El jugador de microlímites es muy probable que se desbanque a la velocidad de la luz en una mesa de límites medios-bajos, como $2-4. Pero también puede suceder (y con mayor frecuencia de lo que creemos) que un jugador estudioso, analítico y preparado para jugar en mesas de $2-4 se desquicie y acabe siendo un claro perdedor en mesas de microlímites. ¿Por qué? Creo que la respuesta es sencilla de comprender y algo más complicada de llevar a cabo…
En mi opinión, la explicación se encuentra en dos de las principales claves estratégicas del short-handed limit:
-La búsqueda de la rentabilidad de las acciones.
-Y la adaptación al juego.
Ambas directrices, íntimamente relacionadas, deben regir nuestras decisiones y marcar nuestro estilo, independientemente del nivel en que decidamos jugar.
¿Qué sentido tiene ser muy agresivo, sin una mano premium, en una mesa ultra-loose, en la que cada bote es disputado por cuatro jugadores, que no dudan en pagar dos o tres apuestas para ver el flop? ¿Para qué vamos a hacer una demostración de fuerza si nuestra subida no limita el número de jugadores a 3 ó 2 y tenemos menos de un 50% de posibilidades pre-flop de ganar el bote?
Aunque podemos ganar más manos que ellos (tomándolos uno a uno), probablemente nuestra cuenta de resultados será negativa, ya que trataremos de forzar en el flop y quizá en el river, sin tener una mano ganadora, y acabaremos engordando un bote que se llevará el “loco” que consiga cerrar el mejor proyecto o una doble pareja extraña, cazada en el flop o en el turn…
Está claro que, según las tablas de selección pre-flop, habremos jugado bien, pero aún así, pese a que los “locos” no hayan jugado tan bien, seguramente acabaremos saliendo del enfrentamiento doloridos, desquiciados y con menos dinero del que deberíamos tener, si consideramos la teórica diferencia de nivel de juego existente entre ellos y nosotros.
En microlímites, cada día estoy más convencido de que no se puede matar moscas a cañonazos. Para disfrutar de las moscas, hay que ser un camaleón, que se disfraza, cambia de color, se esconde agazapado y en un momento dado, lanza su lengua pegajosa para zamparse al bicho… Así es como debemos actuar en los microlímites.
En general, las tablas de starting hands para short-handed, fixed-limit, incluida la mía (que ya publiqué en el blog y en Poker10, están pensadas para límites medios o para mesas tight-respetuosas con las subidas pre-flop. Se orientan casi más a ganar manos que a ganar dinero. En cambio, los Pelayos, en su libro Aprende a jugar al póquer con Los Pelayos, publicaron una tabla de rentabilidad de los 169 posibles pares de cartas pre-flop para full-ring, una idea fantástica.
Bueno, en resumen, creo que jugar como un camaleón es lo mejor en los límites bajos:
-Debemos estudiar la tendencia general de la mesa (el %sawflop total, el número de jugadores por mano, el respeto a las subidas y a las posiciones…).
-Y también hemos de observar de cerca el comportamiento de los rivales, uno a uno, tanto en su selección de manos y sus decisiones pre-flop, como en sus peculiaridades tácticas post-flop.
En los microlímites y en el mundo del poker, en general, el jugador que más dólares gana es el que mejor se adapta al medio y, en esa labor, los camaleones son unos privilegiados. Por esto, cada día estoy más convencido de que el poker es el juego de los camaleones.

 



 

Para mí el póquer es un deporte y un entretenimiento. Si crees que puede convertirse en una enfermedad, por favor, ¡huye!
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